19.4.09

El pito de Cayetano

En el marco de la 5° Bienal Internacional de Arte Textil se realizan las videografías de Cayetano Gerli, un proyecto que conecta el barrio de Boedo con Recoleta e involucra a Marta Ares, Susana Barbará, Viviana Berco, Daniela Muttis y Graciela Taquini.
Las artistas me contaron que Cayetano Gerli fue y es todo lo contrario a un “no lugar”. Fue un espacio generador de trabajo pero hoy es quietud.
Susana Barbará es bisnieta de don Cayetano, inmigrante italiano fundador en 1918 de la fábrica textil que llevaba su nombre. Hilandería algodonera que se reconvirtió al hilado acrílico en los 70’s liderando el mercado nacional de tapicería y cortinados. Gerli sufrió la crisis de los 90’s al abrirse la importación en forma indiscriminada, con la entrada al país de hilados a precios subsidiados del exterior. Perdió mercado y a pesar de los esfuerzos no pudo evitar la quiebra. En tanto espacio maltratado, okupado, al igual que un cuerpo profanado, necesitaba un ritual de sanación y de exorcismo. Como en las viejas épocas, el primer turno se activa mediante toque de pito, pero esta vez no entran obreros a las instalaciones sino artistas.
Cinco videos in situ y 27 minutos de duración, Berco rozando la ironía recorre el espacio ya deshabitado mostrándonos las nuevas texturas retaceadas y derruidas; Barbará ingresa a la fábrica y con su blancura angelical intenta curar las heridas de tantísimas generaciones; mediante texto viviente de por medio la súper sensual Ares nos cuenta lo mucho que queda presente de aquel pasado; como una pesadilla Taquini delira (esta vez con cabellera azul) junto a los restos maquinicos e intenta ponerlos en marcha; en una serie Muttis propone el cuerpo como performance de maniobras, hace una semana mostró un video de la misma serie en Arte x Arte (espacio al que llegamos justo cuando estaban desmontando, pero que gracias a la amabilidad de Miriam pudimos ver el video de Daniela).
Al terminar la proyección fui invitado a degustar unas empanadas con tinto, al clásico lugar que está a una cuadra y media sobre la misma calle del Palais. Entre charla y charla, me sumé al próximo video de las chicas que llevará como protagonista a Beba, la elegantísima mamma de Susana, que cual diosa mediterránea charlará a solas en su habitación con diferentes artistas en su gran king-bed. Homenajeando a Cris Miro ¡Ya me estoy armando el vestuario de chica de revista con plumas!

29.3.09

A pesar de la distancia

En busca de nuevos horizontes, lejos de las mercancías estetizadas, agendé la muestra que organizaban estas indeclinables santafecinas.
A pesar de la distancia, Germina Campos se ha transformado en uno de los proyectos contemporáneos más novedosos sobre gestión y participación. Sorpresivamente desde la capital de la provincia de Santa Fe (…y no desde Rosario), un grupo de artistas expanden propuestas que parecen canjear distancias y desventajas por ideas y creatividad.
En un entorno difícil se concretan, gracias al trabajo grupal, eventos en diferentes espacios, tanto físicos como virtuales. Como quien siembra un árbol en medio del desierto, Germina Campos sopla fuertemente contra el pampero y nos trae parte de la muestra “Un minuto que no tiene sesenta segundos”, con dibujos sin propósito de León Ferrari; “cada día somos menos” dice Horacio Zabala y las interpretaciones son diversas (la mía: “cada día somos menos los que lavamos a mano la ropa”); Los dibujos y apuntes a modo de esbozo que Nicolás Balangero construye sobre apuntes universitarios; Mariana de Matteis parece traernos recuerdos de sus últimas vacaciones; Emilse Barbosa con objetos de papel en 3D nos cuenta como están las cosas por ahí; Las fantasías y los miedos que Lali Martínez relata en un trozo de papel (quiero el que dice: me dio con tacos en la cocina…); Las indicaciones para muñeco inflable de Luciano Burba; Los bordados sobre costumbrismo del litoral de Claudia del Río (Oh! Cómo cambia Claudia); Ponchi con minuciosos ensambles en cartulina que llenan su tiempo libre; Los grafitos de Lorraine Green o las animaciones sobre appel vegetal de Luciano Ominetti; Los coloridos azulejos pintados de Cecilia Orso; Cintia Clara Romero que pasa el tiempo enrollando cinta de enmascarar y componiendo organismos que se asemejan a corales de mar; ¡Si usted tiene un celular en desuso!, Fernanda Aquere se lo recicla convirtiéndolo en obra de arte; Rubén Marino Tolosa por medio del audio transita la delgada línea entre lo público y lo privado; Los trabajos idílicos en tinta china de Diego Vergara o los dibujos digitales pintados con fibras de Rosana Storti.
Lo cierto es que da ganas de darse una vuelta y ver el eje interpretativo de este encuentro, saber que hicieron los artistas en sus momentos de ocio. Es por eso que ellos muestran ejercicios, experimentos, proyecciones y producciones sin pretensiones de obra acabada.
Mientras algunas galerías apalean la crisis ofreciendo cursos de cómo hacer arte, tours a bienales, y hasta organizan bailes, las ideas originales se hacen ver fuera del circuito tradicional.
¿Difícil? ¡No! ¡Dificilísimo! Hacer y deshacer arte en este contexto es todo un desafío. Generarlo exitosamente de la forma que lo hacen las promotoras de Germina Campos más aún. Una gestión nómade, impecable y heterogénea.

14.3.09

¡El arte ha muerto!
Je suis le Ténébreux, le Veuf, l´Inconsolé

El año se reactivó a pesar del mal augurio económico y las muestras de arte pululan por todos lados, esgrimiendo temas insospechados.
¿Ser o no ser? Mi abuela rusa, la Baba, me decía sabiamente que primero hay que ser para luego no ser más. En este caso el ser es sórdido en medio del aquelarre, ya que hoy es día de múltiples inauguraciones en el Centro Cultural Recoleta y se dificulta elegir destino.
En la sala de los dos Noe no hay más lugar, ni aire para respirar. Lo mejor es surcar camino hacia la sala en la cual expone Marcelo Pelissier.
“Consumimos para olvidar que en algún momento vamos a morir”… nos dice el artista, y le contesto a modo de dialogo virtual, pero antes, un poquito de arte acompañado con una copita de vino.
Caras conocidas de artistas amigos del artista e imágenes nada bucólicas nos esperan en forma de pinturas y fotos. La vida como desecho en la vía publica. Basura tirada en la calle que en algún momento tuvo vida. En una fotografía, una palomita brutalmente aplastada como una estampilla reposa en el asfalto. Restos de sangre humana (símil film Crash) salpican un deformado paragolpes logrado en un accidente automovilístico. El cráneo de Hamlet con fondo Mondrian observa las alturas y parece estar conversando con los visitantes junto a un refresco-mc-cola. La lluvia de coloridas iconografías musulmanas, judías y cristianas acompañan el recorrido irónico del espacio y se banalizan junto a la muchedumbre de marcas registradas. Un gran cisne (hembra/macho) en pleno éxtasis sexual… ¡Sí! ¡SEXUAL! …con una Leda que parece salida de la revista playchicos. Otra imagen nos muestra una desafortunada mulita embestida por un camión en alguna ruta del litoral patrio. Pelvis, rotulas, mandíbulas y falanges alineados por todos lados como ejércitos que marchan (ídem títulos película La Comunidad). Es que a Pelissier, mal que pese, “la muerte le sienta bien”, y nosotros morbosos, todos quisimos ver.
En el catálogo reza en francés un texto de Gérard de Nerval, “Mi sola estrella ha muerto y mi laúd estrellado porta el sol negro de mi melancolía”.
Una muestra que bien puede ser un grito desesperado o un lúdico frotarse contra el humour noir (humor negro), casi casi, despertando indignación episcopal.

28.2.09

La cita fija con Mabel Temporelli

En una ciudad sofocante, sin el ajetreo excesivo de la oferta de eventos culturales a los cuales acostumbrados/das asistimos, una buena cita aparece para quienes quedamos disfrutando del corto silencio porteño. Se exhiben por segunda vez, pero en Imago de Buenos Aires, las obras de un grupo de artistas rosarinos que rondan entre los 40 y 60 años, “generación intermedia”.
Entre los diez artistas presentados por Hugo Masoero (gestor de La Caverna) en Intermedios re aparece la metáfora y la reflexión que tanto urge y que poco encontramos en las producciones actuales.
Intermedios refiere a una generación, silenciada en un momento histórico en el que expresarse podía significar la muerte y, luego, silenciada nuevamente por políticas culturales oficiales que centraron su atención en círculos cerrados basados en la juventud, lo emergente, el éxito espontáneo, el individualismo y la ausencia de contenidos. Para que estas no sean solamente simples producciones de imágenes, la obra de Mabel Temporelli nos sorprende hablando de un pasado, “La cita fija es un recuerdo que tengo de los setenta: un grupo de jóvenes aferrados a las utopías debíamos pasar por la vereda de un bar un día y hora fijados, para ser vistos por un compañero que daría cuenta más tarde a otros de sus registros”.
Con el paso del tiempo y sus telas quemadas, Temporelli ha podido volver a esa cita. Ahora es ella quien mirando hacia afuera, hace recuentos y avistajes. Están pasando infancias, recuerdos, las puede ver una tras otra...también pasan las historias de sus hijos corporizadas en objetos cuidadosamente intervenidos.
En las notas que escribe al respecto utiliza inocente/contundente la temperatura de las interrupciones vividas por ella misma.
Con la huella del calor con la que atraviesa los tejidos (buchis) busca el poder del fuego transformador y reparador de los antiguos alquimistas. Mediante una autorreferencia literal su única cita fija es tán solo una acción ritualizante de sanación.

10.2.09

¿Quién dijo que el arte es aburrido?

Queriendo aprovechar los últimos días libres antes de empezar la rutina lectiva, nos fuimos con Gabriela a caminar y a tomar unos mates al clásico paseo costanera sur. Era un lunes sofocante y teníamos mucho espacio para distendernos ya que había poca gente revoloteando por los alrededores.
Como siempre charlamos de todo, menos de arte, ese tema está prohibido en nuestras salidas. Es una forma de combatir nuestros impulsos por volvernos seres monotemáticos.
Naturalmente, después de tanto mate, pronto tuvimos ganas de un toilette, y seguimos nuestra pausada caminata hacia la nueva Fundación Fortabat.
Yo recordé que en La Munich había una muestra muy veraniega a la cual me hubiese gustado ir en su inauguración por la instalación de piletas de lona que estarían a disponibilidad de los invitados, así que primero nos dirigimos hacia allí. De más está decir que el museo es un edificio maravilloso y que conserva estratos del glamour de la vieja cervecería que uno no se puede perder. A pesar que llegamos en el horario casi de cierre, nos atendieron con total amabilidad y dejaron que espiáramos un poquito de la muestra que en algunos momentos nos llenó de nostalgia y en otros de alegría. Pero si teníamos calor y sed de balneario, entrar ahí fue buena idea. Una ola congelada y gigante que nos había mandado Paula Senderowicz nos esperaba cerca de la entrada para refrescarnos de pies a cabeza. A la vista, un sensual sireno porteño provisto por Marcos López nos invitó a seguir viendo obras de Mariano Llinás, Javier Barilaro, Guido Ignatti, Marino Balbuena, Daniel Basso, una instalación de Julian D´angiolillo, todos a la vigilia del ex oficinista y ahora impecable guardavidas Gustavo Giannuzzi. El responsable de la recolección, Alejandro Somaschini con quien nos quedamos con muchas ganas de bailar en sunga. Obviamente también usamos la toilette (femenino).
Finalmente llegamos a la Fundación, pero les recuerdo que los días lunes está cerrada y que el resto de la semana lamentablemente no tiene día de entrada libre.
Volvimos comentando todo lo visto y rompiendo una vez más nuestra promesa de no hablar de arte en nuestras charlas/paseos.

9.2.09

En busca de paz y vida celestial

De San Cristóbal al barrio de Devoto. Muy cerquita de la General Paz, ingresamos al jardín de Buenos Aires por calles con abundante verde y amplias veredas, lejos del ruido del centro. En busca de paz y vida celestial, tenía curiosidad por ver la propuesta en la que participaban Adrián Paiva, Pablo Lehmann, Juan Carlos Romero, Massoero, Carla Rey, Delgado, Hilda Paz, Zina Katz, Silvana Blasbalg, Dany Barreto, Batalla, Marcelo Lo Pinto, Andreotti, Daniel Juárez entre otros. Martín me llevó hasta la puerta y me despidió diciéndome “Te paso a buscar en una hora”… Yo asentí con un gesto. Era mi primera visita a la galería 1/1. Al toque de entrada me recibió Carla, que sin conocerme me hizo ingresar en un ambiente amigable y contemporáneo, ideal para conocer cara a cara a los artistas.
Algunas galerías o espacios de arte por sus características brindan anonimato al visitante, entonces traté de pasar desapercibido los primeros minutos para aventajarme con mis observaciones. Mis ojos recorrieron cuanta superficie pudieron, reconociendo objetos que formaban parte de un plural santuario negro/blanco, en su mayoría brillante y monocromo. Las dualidades estaban presentes, vida/muerte, bien/mal, vacío/lleno, femenino/masculino, a veces en el mismo objeto/sujeto. Por suerte también estaban los grises intermedios, me sentí aliviado y me alejé de la idea de una muestra bipolar.
La casa trasformada como por arte de magia en una galería de arte que alberga a más de 20 artistas en exposición y otros tanto en trastienda, no deja al margen a sus visitas, y enseguida quedé incluido en las charlas grupales que surgieron espontáneamente. Una inauguración innovadora y nada pretenciosa, un fin de semana a plena luz del día, en un espacio apartado del circuito artístico tradicional.
Todo invita al disfrute, beber el cáliz rojizo en compañía de la fragilidad de trabajos de Lehmann, objetos salvajes sacados de contexto como los de Paiva, o negros sueños como los de Masoero. Los artistas charlan descansados, intercambian información, y comparten un espacio no necesariamente religioso, pero con mucha aura sagrada.
Caja de arte abre el ciclo 2009 y se propone como lugar para charlar, para creer, para crear, para encontrar, para brindar, para disfrutar, para recargar energías luego de la sofocante rutina.
PD: La muestra está abierta también para los que somos no creyentes.